Chile acaba de lograr algo que no es menor: entró al Top 10 mundial en Gobierno Digital, según el último ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
¿Y qué significa realmente esto? Más que un número en una lista, significa que el Estado chileno ha avanzado fuerte en la forma en que usa la tecnología para servir mejor a las personas.
Un salto que sorprende.
Chile subió más de 20 posiciones respecto a la medición anterior, pasando desde lugares intermedios hasta instalarse entre los 10 mejores del mundo. Y no está compitiendo con cualquiera: comparte espacio con países reconocidos por su madurez digital como Estonia, Corea o Reino Unido.
Este avance no ocurre de un día para otro. Es el resultado de años impulsando plataformas digitales, trámites en línea, uso estratégico de datos y mejoras en la experiencia del usuario.
¿En qué se nota para las personas?
Cuando hablamos de Gobierno Digital no hablamos solo de tecnología, sino de algo mucho más concreto:
- Poder hacer trámites sin filas.
- Acceder a información pública de manera más transparente.
- Recibir servicios más rápidos y simples.
- Tener instituciones que usan mejor los datos para tomar decisiones.
En otras palabras, un Estado más cercano, más eficiente y más alineado con la realidad digital en la que vivimos.
Liderazgo en la región.
Además, Chile se posiciona como uno de los líderes en América Latina en transformación digital pública. Esto no solo mejora la experiencia ciudadana, también fortalece la imagen país, la confianza institucional y el atractivo para inversión extranjera.
Más que tecnología, es visión.
Este reconocimiento demuestra que la transformación digital no es solo instalar sistemas o digitalizar formularios. Es repensar cómo el Estado se organiza, cómo colabora entre instituciones y cómo pone al ciudadano en el centro.
Chile hoy no solo está digitalizando procesos: está modernizando su forma de gobernar.
Y eso, más que un ranking, es una señal de hacia dónde quiere avanzar el país.

